
Es
un
potente
estimulante
del
sistema
nervioso
central
y
una
de
las
drogas
más
adictivas
y
peligrosas.
Se
trata
de
una
droga
que
se
obtiene
a
partir
del
procesamiento
químico
de
las
hojas
del
arbusto
de
coca.
La
forma
habitual
de
presentación
de
esta
sustancia
en
España
es
en
polvo
y
se
suele
consumir
esnifada
y
tiene
unos
efectos
casi
inmediatos
que
duran
entre
2
y
3
horas.
Los
efectos
inmediatos
que
producen
en
el
organismo,
son:
- Euforia y sensación de aumento de energía.
- Disminución del apetito.
- Estado de alerta y falsa sensación de agudeza mental.
- Aumento de la tensión arterial y el ritmo cardíaco.
- Contracción de los vasos sangüíneos.
- Aumento de la temperatura corporal.
- Dilatación de las pupilas.
La
cocaína
actúa
en
el
cerebro
modificando
los
circuitos
responsables
de
la
gratificación
y
del
placer.
Su
consumo
continuado
reduce
la
capacidad
de
los
consumidores
de
experimentar
placer
de
forma
natural
(a
través
del
sexo,
la
comida...)
y
les
hace
menos
sensibles
a
las
gratificaciones
y
emociones.
Por
esto,
la
cocaína
es
tan
adictiva.
El
consumo
habitual
afecta
al
funcionamiento
cerebral
y
puede
provocar
trastornos
psíquicos
como
ideas
paranoides
(de
persecución,
de
grandeza...)
o
depresión,
y
desencadenar
cuadros
de
psicosis
y
esquizofrenia.
También
provoca
daños
muy
importantes
en
los
sistemas
circulatorio
y
respiratorio
y
complicaciones
neurológicas
y
gastrointestinales.
Se
ha
demostrado
que
existe
una
interacción
muy
peligrosa
entre
la
cocaína
y
el
alcohol.
Cuando
se
usan
conjuntamente,
el
organismo
las
convierte
en
etileno
de
cocaína.
El
efecto
en
el
cerebro
es
más
duradero
y
más
tóxico
que
cuando
se
usa
cualquiera
de
estas
drogas
por
separado.
Mitos
y
realidades
sobre
la
cocaína:
- La cocaína da marcha.
Realidad:
la
cocaína
tiene
un
efecto
estimulante
pasajero
(dura
entre
30
y
60
minutos)
tras
el
cual
se
produce
un
bajón
intenso
que
causa
cansancio,
decaimiento
y
depresión.
- Las relaciones sexuales bajo los efectos de la cocaína son más satisfactorios.
Realidad:
El
consumo
habitual
de
la
cocaína
disminuye
el
deseo
sexual
y
ocasiona
problemas
de
erección
y
eyaculación
en
los
varones,
pudiendo
llegar
a
producir
impotencia
e
infertilidad.
- No pasa nada si sólo se consume los fines de semana.
Realidad:
Consumir
todos
los
fines
de
semana
supone
consumir
más
de
100
días
al
año,
sin
contar
los
periodos
de
vacaciones
en
los
que
también
se
consume,
lo
que
conlleva
un
riesgo
evidente.
Por
otro
lado,
hay
que
tener
en
cuenta
que
los
efectos
del
fin
de
semana
se
prolongan
y
afectan
a
los
días
siguientes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario