Es
un
grupo
de
sustancias
producidas
por
síntesis
química.
En
general
contienen
distintos
derivados
anfetaménicos
o
de
otras
sustancias
que
poseen
efectos
estimulantes
y/o
alucinógenos
de
intensidad
variable,
y
que
se
encuentran
en
el
mercado
en
diversas
formas(pastillas,
cápsulas,
polvo,
etc.).
La
más
conocida
es
el
ÉXTASIS.
Es
una
droga
sintética,
con
efecto
vigorizante
y
de
aumento
de
la
percepción
a través de los sentidos, en especial del tacto, produciendo una
sensación de bienestar, cercanía, y de conexión con las demás
personas.
El éxtasis afecta al metabolismo del organismo, dificultando su
propio proceso de eliminación, por lo que al ingerir nuevas dosis
para mantener los efectos buscados, pueden producirse concentraciones
muy elevadas en sangre y agravar sus efectos tóxicos.
Efectos inmediatos:
- Sociabilidad, euforia, desinhibición.
- Incremento de la autoestima.
- Locuacidad.
- Inquietud.
- Confusión, agobio.
- Taquicardia, arritmia e hipertensión.
- Sequedad de boca, sudoración.
- Escalofríos, náuseas.
- Contracción de la mandíbula, temblores.
- Deshidratación.
- Aumento de la temperatura corporal o “golpe de calor”.
Los usuarios crónicos de éxtasis sufren daño en los procesos de
atención, concentración y abstracción, pérdida de memoria,
disminución del interés por el sexo, pérdida de apetito y una
mayor frecuencia de alteraciones psiquiátricas como ansiedad,
depresión, sintomatología obsesiva, ideación paranoide o
trastornos del sueño.
Mitos
y realidades sobre las drogas de síntesis
- No pasa nada si sólo se consumen los fines de semana.
Realidad:
Algunos
de
los
efectos
graves
del
consumo
como
es
el
caso
del
“golpe
de
calor”
son
independientes
del
tiempo
que
se
lleve
consumiendo.
Además
hay
que
tener
en
cuenta
que
los
efectos
del
fin
de
semana
se
prolongan
durante
varios
días.
- Su uso es compatible, sin aumentar el riesgo, con el de otras drogas.
Realidad:
Una
amplia
mayoría
de
las
personas
que
toman
las
drogas
de
síntesis
las
consumen
junto
con
otras
sustancias,
esto
implica
que
aumente
el
riesgo.
- Tienen efectos afrodisíacos.
Realidad:
Aunque
en
un
primer
momento
pueden
utilizarse
como
ayuda
para
facilitar
el
acercamiento
sexual,
la
realidad
es
que
lejos
de
favorecer
el
disfrute
e
las
relaciones
sexuales,
dificultan
el
orgasmo
y,
en
los
hombres,
incrementan
el
riesgo
de
episodios
de
impotencia.
Además,
su
uso
crónico
produce
una
reducción
del
interés
por
el
sexo
y
del
placer
que
éste
produce.

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