Existen múltiples definiciones del concepto de droga pero a groso modo se denomina a la sustancia natural o artificial que altera el rendimiento físico, la percepción, el estado de ánimo, la conducta y el conocimiento de quien la consume, lo que suele acarrear un perjuicio para su salud y para su entorno familiar y social.
Además de generar problemas físicos, mentales y conductuales a la persona hay que destacar la importancia que genera en el contexto familiar y social. (Por ejemplo: la ingesta abusiva de alcohol puede conllevar pérdida de empleo, problemas de relación en la familia, violencia, accidentes de tráfico, etc).
A menudo la palabra “droga” evoca la idea de sustancia ilegal pero en realidad existen varios tipos de drogas: legales e ilegales, naturales y artificiales. Se trata siempre de sustancias psicoactivas cuyos efectos, más o menos intensos, modifican el funcionamiento del cerebro.
Su uso regular puede generar procesos conocidos como:
- Tolerancia: a medida que el organismo se va adaptando a la presencia regular de la sustancia, se necesita una mayor cantidad de para producir los mismos efectos.
. Dependencia: Tras un uso habitual más o menos prolongado, la persona necesita consumir la sustancia de que se trate:
1. Para no experimentar síntomas de abstinencia (“mono”). Dependencia física.
2. Para afrontar su vida cotidiana. Dependencia psicológica.
1. Físicos: cuando, como consecuencia de su toxicidad, dañan el organismo de la persona consumidora. (Por ejemplo, una broquitis crónica causada por el consumo habitual del tabaco).
2. Psícológicos: cuando inciden negativamente sobre la relación de la persona consigo mismo o con su entorno afectivo. (Por ejemplo, enfermedades mentales causadas por consumos de alcohol, drogas diseño, etc).
3. Sociales: cuando impactan sobre la comunidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario